La desobediencia civil como autodefensa

Convertir la supuesta minoría ruidosa y desafiante en una mayoría silenciada y obediente. Esta parece ser la intención del gobierno español. Acciones de protesta ante instituciones como el Congreso de los Diputados, actos no violentos como los escraches a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, o la grabación y difusión de imágenes de los cuerpos de seguridad del Estado podrían llegar a estar sancionados -administrativa y penalmente- en un corto plazo de tiempo.

El viernes de la pasada semana, el Consejo de Ministros del Gobierno español aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, también llamada Ley Mordaza por parte de los movimientos sociales. Con este símbolo, se pretende ilustrar la política llevada a cabo por el Gobierno del PP en los últimos dos años: restricción de los derechos sociales, represión policial de la protesta, sanciones administrativas a los desobedientes y endurecimiento del Código Penal.

Manifestación MadridNos encontramos ante un escenario de gravísima polarización social en el que la protesta ciudadana se está convirtiendo en el único medio de supervivencia colectiva a las consecuencias de las políticas de austeridad. Es en este momento cuando el principio moral y jurídico de la desobediencia civil cobra una vital importancia.

La justicia debe estar por encima de la ley. Thoreau, uno de los primeros teórico-prácticos en el campo de la desobediencia civil, lo tenía claro. Para mejorar las condiciones sociales, daba apoyo a todas las acciones que se encontraban en el límite de la legalidad o que, senzillamente, eran ilegales. Muchas personas le siguieron los pasos. Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Louise Michel, Rosa Parks o Kate Sheppard son algunos ejemplos.

Más cerca de casa encontramos casos como el de Pepe Beúnza, que a través de la objeción de conciencia fue uno de los impulsores de la lucha antimilitarista en España, o el de Enric Duran, que demostró la posibilidad de desobediencia ante los mecanismos bancarios de generación de deuda.

La historia nos ha demostrado que estar a la altura de las circunstancias es hacer frente a las injusticias a través de la desobediencia civil ya que, como decía Martin Luther King, “nadie nos subirá encima si no doblamos la espalda“.

Broadcast it!, la feria sobre el audiovisual

Los profesionales del sector audiovisual tienen una cita con las nuevas tecnologías aplicadas a su sector ya que hoy comienza la decimoquinta edición del Salón Profesional Internacional de la Tecnología Audiovisual Broadcast it! en Madrid.

La oferta es variadísima y cubre una gran cantidad de sectores. Desde equipamientos para radio y televisión hasta el vídeo en Internet pasando por la interactividad audiovisual o el digital signage (uso de contenidos digitales emitidos a través de pantallas como monitores LCD, pantallas de plasma o un panel de LED que substituye cada vez más los carteles tradicionales para mejorar la presentación y promoción de ventas de productos, para visualizar información o incluso para facilitar la interacción con los contenidos).

El año pasado visité esta feria del audiovisual y salí satisfecha de lo que vi. Uno de los aparatos que mas me impactaron fueron las cámaras 3D, que ahora mismo ya se pueden comprar en cualquier tienda de vídeo (pero que no veo claro su futuro). Se trata de cámaras con doble objetivo. La imagen que captura, al ser reproducida en pantalla, provoca un efecto 3D. Si quieres saber mas sobre el funcionamiento de las cámaras y televisiones 3D haz click aquí.

¿Televisión en 3D o televisión conectada?

Frente a las predicciones de hace un año que hacían pensar en la proliferación de televisores en 3D, parece ser que esta tecnología ha sido aparcada por los fabricantes que ahora se vuelcan en su nueva niña bonita: la televisión conectada.

De Apple a Google, pasando por Samsung o Yahoo!, todas las compañías parecen haberse puesto de acuerdo para olvidarse un poco de las tres dimensiones y de todas las complicaciones que esta tecnología trae (gafas sí, gafas no) y centrarse en algo aparentemente mucho más sencillo: llevar de una vez por todas internet a la televisión. Y, de hecho, el futuro inmediato parece pasar por su conexión a la red, lo único que parece poder salvar a la pequeña pantalla de la dictadura del ratón (y del smartphone, los tablets, los ebooks,…). De esta forma, la tele dejaría de ser un ente aislado y ajeno a la revolución de internet que ya hace tiempo que ha tomado a los ordenadores y a los teléfonos móviles y abriría sus puertas a la red. Las televisiones conectadas permiten el streaming de contenidos en vídeo que hasta ahora se veían en otros dispositivos y que, con la calidad de imagen que ya permite la banda ancha, era extraño que todavía no se pudiesen ver en la que en teoría es la mejor pantalla de la casa. Si quieres saber más sobre la televisión conectada haz click aquí.

Broadcast it! se puede visitar desde hoy y hasta el próximo 28 de octubre en IFEMA, Madrid, de 10.00h a 19.00h.

Cooperantes en África: blanco fácil y negocio seguro

Ayer nos llegaba la noticia que dos cooperantes españoles y una italiana fueron secuestrados en un campamento de refugiados saharauis cerca de Tinduf, en el suroeste de Argelia en la que fue una acción atribuida por el Frente Polisario a la organización Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI).

Los cooperantes son Ainhoa Fernández de Rincón (miembro de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura) Enric Gonyalons (miembro de la asociación Mundubat) y la italiana Rossella Urru. Los tres europeos fueron secuestrados durante la noche en el campamento de Rabuni, en donde trabajaban para asociaciones de ayuda a los numerosos refugiados saharauis instalados en esta región, situada en las puertas del Sahara Occidental y cercana a Mauritania y Mali. Se cree que pueden estar en Mali.

Esta mala noticia nos llegaba justo 10 días después del secuestro de Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, dos cooperantes españolas de Médicos Sin Fronteras que trabajaban en labores logísticas en Dadaab (Kenia), a unos 100 kilómetros de la frontera somalí. El vehículo con el que viajaban las cooperantes fue asaltado a tiros por los secuestradores, que se supone que son miembros del grupo islamista somalí Al Shabaab. Se cree que las cooperantes se encuentran en Somalia.

Estos dos secuestros han vuelto a poner de manifiesto las condiciones extremas de la acción humanitaria en muchos lugares del mundo. En estas zonas trabajan numerosos expatriados de ONGs, que tratan de ayudar a los refugiados de la guerra y que se encuentran en situaciones límite. Todos ellos son un blanco fácil y codiciado por bandidos y milicias armadas que son conscientes de que los extranjeros valen su peso en oro.

100 víctimas al año

Hoy en dia, en las llamadas ‘zonas rojas’,  los trabajadores humanitarios pagan un alto precio por su compromiso. Acoso, secuestros, emboscadas, amenazas de muerte y matanzas son algunos de los riesgos que afrontan en su trabajo en Afganistán, Darfur, Sri Lanka y muchos otros lugares del mundo. Estos cooperantes son profesionales y no son imprudentes. La terrible verdad es que los cooperantes se han convertido cada vez más en objetivos elegidos intencionalmente.

Tradicionalmente, la protección de los trabajadores humanitarios dependía de su “aceptación” por los beligerantes, así como de la estricta aplicación de los principios humanitarios de neutralidad, independencia y no discriminación. Pero esta aceptación es puesta en cuestión cada vez más en los conflictos actuales. En algunos casos, se convierte a los trabajadores que prestan asistencia humanitaria en objetivos porque se los considera como testigos incómodos de las atrocidades perpetradas contra civiles, tal como ocurre en la parte oriental de la República Democrática del Congo. En otros, se los considera como parte de un programa político o ideológico, como es el caso de Afganistán. El secuestro de trabajadores humanitarios se ha convertido asimismo en una empresa rentable economicamente en algunos lugares del mundo, como es el caso de Somalia.

Según la ONU, en los últimos diez años, la labor de los cooperantes se ha vuelto cada vez más peligrosa. Los ataques a los puestos de ayuda humanitaria se han triplicado, con el resultado de unas cien víctimas al año. En 2010 se produjeron 129 incidentes que afectaron a la seguridad de los trabajadores humanitarios: 69 fueron asesinados, 86 heridos y 87 secuestrados.

No es de justicia que personas que se entregan a ayudar a los demás sin mas armas que sentir el sufrimiento ajeno como si fuera propio, se tengan que enfrentar a retenciones en contra de su voluntad por parte de bandas en busca de recompensas económicas… Exijo la libertad de nuestr@s compañer@s secuestrad@s en Kenia y en el Sahara. ¡Mi solidaridad con sus familias y amig@s!